El problema de la educación en América Latina es que apenas está perdiendo el miedo a innovar, mientras tanto miles de estudiantes desertan cada año de las escuelas primarias y secundarias, en un alto porcentaje por desinterés y falta de ‘conexión’ con los contenidos y las metodologías. Nuestro sistema educativo se está ampliando y las tecnologías juegan un papel fundamental porque sin ellas es muy difícil que hoy se logre hacer regresar a un joven desertor a la escuela”, señala Sánchez Zinny.
Desde esta perspectiva, los retos del sistema educativo latinoamericano tienen dos grandes tareas por resolver: aumentar la calidad para acercarse a los estándares internacionales y hacer competitivos a los estudiantes, y reducir la deserción escolar generando lazos entre la escuela y los jóvenes, todo ello posible a través del uso de tecnologías en las aulas de clase.
De acuerdo con la visión del CEO de Kuepa, “la tecnología permite generar entornos de aprendizaje de mayor calidad y atractivo para los jóvenes a través de tres factores clave: la aparición de nueva oferta educativa, la personalización de los procesos de aprendizaje, y la generación y análisis de información sobre el proceso de cada estudiante”.
- Nuevos actores en la educación
El cierre de la brecha digital y la apertura del sistema educativo a la aparición de nuevos actores que ofrecen educación permite a los estudiantes elegir la forma más efectiva de aprender para ellos, que bien pude estar en las aulas de clase tradicional o puede orientarse más hacia estudios virtuales que le permitan abarcar un gran currículo en tiempos y espacios flexibles.
“Al reenfocar los sistemas educativos de los países, permitiendo que actores privados, ONG, la sociedad civil o sectores públicos específicos asuman el desafío de educar, permite que ellos se ocupen de aumentar la calidad de los procesos, mientras que las entidades públicas apuntan hacia la mejora de la infraestructura y la gestión, de modo que se genere un entorno educativo completo y pensado en beneficio del estudiante”, afirma Sánchez Zinny.
- Educación personalizada
Aunque en la mayoría de países existen currículos estándar que han de ser abarcados en los procesos de educación básica primaria y secundaria, los cuales son validados a través de los exámenes de conocimiento al finalizar cada etapa, lo cierto es que gracias a la tecnología es posible no solo abarcar estos contenidos sino orientarlos de una forma en que se ajusten a los intereses y potencialidades de cada estudiante.
“Las TIC combinan dos polos aparentemente opuestos en materia de educación. Por una parte está el legado de la revolución industrial y la consecuente masificación de los procesos, que en este caso permite que la enseñanza llegue a la mayor cantidad de estudiantes; pero por otra también aparece la figura de la institutriz, con la personalización y la capacidad de adaptación necesarias para que cada alumno sienta que él es el centro del proceso, a la vez que recibe formación de calidad, de una forma equitativa con todos los demás estudiantes sin importar los factores socioeconómicos que lo rodeen”, continúa Sánchez Zinny.
- Estadísticas y seguimiento a alumnos
Aunque la escuela tradicional hace seguimiento, generalmente evaluativo, del progreso de cada estudiante, gracias a la inclusión de tecnologías en el sistema educativo es posible rastrear día a día el avance del alumno y comprender sus ciclos de aprendizaje y el consumo que hace de los contenidos de acuerdo a ello, datos que en suma podrán ayudar en el diseño de políticas y modelos educativas orientados hacia el alumno.
“Los estudiantes no son solo un grupo de niños o jóvenes que se puede clasificar por sus condiciones socioeconómicas o regionales, cada uno de ellos es un universo de competencias, intereses y capacidades de aprendizaje y si se espera lograr grandes resultados en la educación es necesario poder ofrecer respuesta a esos intereses y capacidades, tarea que se simplifica gracias al uso de tecnologías en las aulas”, concluye Gabriel Sánchez Zinny, CEO de Kuepa